casi todas las obligaciones de deudas en moneda de plata, la mayor parte de los pagos podría realizarse en cualquiera de los dos casos con la misma cantidad de moneda de plata que antes; pero requeriría cantidades muy diferentes de moneda de oro: mayor en un caso y menor en el otro. La plata parecería ser más invariable en su valor que el oro. La plata parecería medir el valor del oro, y el oro no parecería medir el valor de la plata. El valor del oro parecería depender de la cantidad de plata por la cual se pudiera cambiar, y el valor de la plata no parecería depender de la cantidad de oro por la cual se pudiera cambiar. Esta diferencia, sin embargo, se debería por completo a la costumbre de llevar las cuentas y de expresar la cuantía de todas las sumas, grandes y pequeñas, en moneda de plata más que en moneda de oro.
Uno de los billetes del señor Drummond por veinticinco o cincuenta guineas sería, tras una alteración de este tipo, pagadero todavía con veinticinco o cincuenta guineas de la misma manera que antes. Tras dicha alteración, sería pagadero con la misma cantidad de oro que antes, pero con cantidades muy diferentes de plata. En el pago de un billete de este tipo, el oro parecería ser más invariable en su valor que la plata. El oro parecería medir el valor de la plata, y la plata no parecería medir el valor del oro. Si la costumbre de llevar las cuentas y de expresar los pagarés y otras obligaciones de dinero de esta manera llegara a generalizarse alguna vez, el oro, y no la plata, sería considerado como el