de Europa. Que hasta ahora los haya incrementado tan poco se debe probablemente a las restricciones bajo
He considerado necesario, aunque a riesgo de resultar tedioso, examinar por extenso esta noción popular de que la riqueza consiste en dinero, o en oro y plata.
El dinero, en el lenguaje ordinario, tal como ya he señalado, significa frecuentemente riqueza; y esta ambigüedad de expresión ha hecho que dicha noción popular nos resulte tan familiar, que incluso aquellos que están convencidos de su absurdo son muy propensos a olvidar sus propios principios y, en el curso de sus razonamientos, a darla por sentada como una verdad cierta e innegable.
Algunos de los mejores escritores ingleses sobre comercio comienzan señalando que la riqueza de un país no consiste solo en su oro y plata, sino en sus tierras, casas y bienes consumibles de todas clases. Sin embargo, en el curso de sus razonamientos, las tierras, las casas y los bienes consumibles parecen esfumarse de su memoria, y el tono de su argumento supone con frecuencia que toda riqueza consiste en oro y plata, y que multiplicar estos metales es el gran objetivo de la industria y el comercio nacionales.