- Tales productos pueden continuar vendiéndose a este alto precio durante siglos enteros; y aquella parte del mismo que se resuelve en la renta de la tierra es, en este caso, la que generalmente se paga por encima de su tasa natural. * La renta de la tierra que proporciona tan singulares y estimadas producciones, al igual que la renta de algunos viñedos en Francia de suelo y situación singularmente afortunados, no guarda una proporción regular con la renta de otras tierras igualmente fértiles y bien cultivadas de su vecindad. * Los salarios del trabajo y las ganancias del capital empleados en llevar tales productos al mercado, por el contrario, rara vez se salen de su proporción natural respecto a los de las otras ocupaciones de trabajo y capital
Tales aumentos del precio de mercado son evidentemente el efecto de causas naturales que pueden impedir que la demanda efectiva sea jamás plenamente abastecida, y que pueden continuar, por lo tanto, operando para siempre.
Un monopolio concedido ya sea a un individuo o a una compañía comercial tiene el mismo efecto que un secreto en el comercio o en las manufacturas. Los monopolistas, al mantener el mercado constantemente desabastecido, al nunca satisfacer plenamente la demanda efectiva, venden sus mercancías muy por encima del precio natural y elevan sus emolumentos, ya consistan en salarios o en beneficios, muy por encima de su tasa natural.
El precio de monopolio es en toda ocasión el más alto que se puede obtener. El precio natural, o el precio de la libre competencia, por el contrario, es el más bajo que se puede cobrar, no en toda ocasión ciertamente, pero sí durante cualquier tiempo considerable. El uno es en toda ocasión el más alto que se puede extraer de los compradores, o que, según se supone, consentirán en dar: el otro es el