El capital del comerciante al por menor reemplaza, junto con sus beneficios, el de aquel comerciante a quien le compra mercancías, y de este modo le permite continuar su negocio.
El propio comerciante al por menor es el único trabajador productivo al que emplea de manera inmediata. En sus beneficios consiste todo el valor que su empleo añade al producto anual de la tierra y del trabajo de la sociedad.
El capital del comerciante al por mayor reemplaza, junto con sus beneficios, los capitales de los agricultores y fabricantes a quienes compra los productos brutos y manufacturados con los que comercia, y de este modo les permite continuar sus respectivos oficios.
Es principalmente mediante este servicio como contribuye indirectamente a mantener el trabajo productivo de la sociedad y a aumentar el valor de su producto anual.
Su capital emplea también a los marineros y transportistas que trasladan sus mercancías de un lugar a otro, y acrecienta el precio de dichas mercancías con el valor, no solo de sus beneficios, sino de los salarios de aquellos.
Este es todo el trabajo productivo que pone inmediatamente en movimiento y todo el valor que añade inmediatamente al producto anual. Su operación, en ambos aspectos, es bastante superior a la del capital del minorista.
Parte del capital del maestro fabricante se emplea como capital fijo en los instrumentos de su oficio, y reemplaza, junto con sus beneficios, el de algún otro artesano a quien se los compra. Parte de su capital circulante se emplea en la compra de materias primas, y reemplaza, con sus beneficios, los capitales de los agricultores y mineros a quienes se las compra.