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nydus/The Wealth of NationsPublic
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XI. De la renta de la tierra

tasación, y recaudar un impuesto en cada granja diferente del país donde pudiera cultivarse esta planta se ha considerado más difícil que percibirlo en la aduana a su importación. El cultivo del tabaco ha sido por esta razón prohibido del modo más absurdo en la mayor parte de Europa, lo cual otorga necesariamente una especie de monopolio a los países donde está permitido; y como Virginia y Maryland producen la mayor cantidad, participan ampliamente, aunque con algunos competidores, de la ventaja de este monopolio. El cultivo del tabaco, sin embargo, no parece ser tan ventajoso como el del azúcar. Nunca he oído hablar siquiera de ninguna plantación de tabaco que haya sido mejorada y cultivada con el capital de comerciantes residentes en Gran Bretaña, y nuestras colonias de tabaco no nos envían de regreso a plantadores tan ricos como los que vemos llegar frecuentemente desde nuestras islas azucareras. Aunque por la preferencia que se da en dichas colonias al cultivo del tabaco sobre el del maíz parezca que la demanda efectiva de Europa de tabaco no está completamente satisfecha, probablemente lo esté de manera más aproximada que la de azúcar: y aunque el precio actual del tabaco sea probablemente algo más que suficiente para pagar toda la renta, los salarios y el beneficio necesarios para prepararlo y llevarlo al mercado, según la tasa a la que se pagan comúnmente en las tierras de maíz, no debe de serlo tanto como el precio actual del azúcar. Nuestros hacendados de tabaco, en consecuencia, han mostrado el mismo temor a la superabundancia de tabaco que los propietarios de los viejos viñedos en Francia a la superabundancia de vino. Mediante un acto de la asamblea han limitado su cultivo a seis mil plantas, supuestamente productoras de mil libras de tabaco, por cada negro de entre dieciséis y sesenta años de edad. Un negro de esa edad, además de esta cantidad de tabaco, puede atender, según calculan, cuatro acres de maíz indio.

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