mil setecientos veintiocho quarters de toda clase de cereal, y no excede de la parte quinientos setenta y una del consumo anual. Pero así como la prima sobre el grano ocasiona una mayor exportación en los años de abundancia, debe por consecuencia ocasionar una mayor importación en los años de escasez de la que tendría lugar en el estado actual del cultivo. Por medio de ella, la abundancia de un año no compensa la escasez de otro y, así como la cantidad media exportada aumenta necesariamente con ella, también debe hacerlo, en el estado actual del cultivo, la cantidad media importada. Si no hubiera prima, como se exportaría menos grano, es probable que, un año con otro, se importase menos que en la actualidad. Los comerciantes de grano, los acarreadores y transportistas de grano entre la Gran Bretaña y los países extranjeros, tendrían mucho menos empleo y podrían sufrir considerablemente; pero los caballeros terratenientes y los agricultores podrían sufrir muy poco. Es, en consecuencia, en los comerciantes de grano, más que en los caballeros terratenientes y los agricultores, en quienes he observado la mayor ansiedad por la renovación y continuación de la prima.
Los caballeros del campo y los agricultores son, para su gran honor, de todas las personas, los menos propensos al miserable espíritu de monopolio. El empresario de una gran fábrica se alarma a veces si se establece otra obra de la misma clase a menos de veinte millas de él. El empresario holandés de la manufactura de lana en Abbeville estipuló que no se estableciera ninguna obra del mismo género a menos de treinta leguas de dicha ciudad. Los agricultores y los caballeros del campo, por el contrario, están generalmente dispuestos a promover antes que a obstruir el cultivo y la mejora de las granjas y haciendas de sus vecinos. No tienen secretos,