El total de lo que es anualmente recolectado o producido por el trabajo de toda sociedad, o lo que es lo mismo, el precio total de este, se distribuye originalmente de este modo entre algunos de sus diferentes miembros. El salario, el beneficio y la renta son las tres fuentes originales de toda remuneración, así como de todo valor de cambio. Cualquier otra remuneración deriva en última instancia de alguna de estas.
Quien deriva sus ingresos de un fondo que le es propio, debe extraerlos ya sea de su trabajo, de su capital o de su tierra.
Los ingresos derivados del trabajo se llaman salarios.
Los derivados del capital, por la persona que lo administra o emplea, se llaman beneficio.
Los derivados de este por la persona que no lo emplea por sí misma, sino que lo presta a otra, se llaman interés o uso del dinero.
Es la compensación que el prestatario paga al prestamista por el beneficio que tiene la oportunidad de obtener mediante el uso del dinero.
Parte de ese beneficio pertenece naturalmente al prestatario, quien corre el riesgo y se toma el trabajo de emplearlo; y otra parte al prestamista, quien le brinda la oportunidad de obtener dicho beneficio.
El interés del dinero es siempre un ingreso derivado que, si no se paga del beneficio obtenido mediante el uso del dinero, debe pagarse de alguna otra fuente de ingresos, a menos que tal vez el prestatario sea un pródigo, que contrae una segunda deuda para pagar los intereses de la primera.
La renta que procede enteramente de la tierra se llama renta de la tierra, y pertenece al terrateniente. Los ingresos del agricultor derivan en parte de su trabajo y en parte de su capital. Para él, la tierra es solo el instrumento