(lienzo), se dice que el consumo de esas colonias asciende —aunque no pretendo garantizar la cantidad— a más de tres millones de libras esterlinas al año. * Pero este gran consumo es abastecido casi en su totalidad por Francia, Flandes, Holanda y Alemania. * España y Portugal suministran apenas una pequeña parte de este. El capital que abastece a las colonias con esta gran cantidad de lienzo se distribuye anualmente entre los habitantes de esos otros países, y les proporciona una renta. Únicamente las ganancias del mismo se gastan en España y Portugal, donde contribuyen a mantener la suntuosa profusión de los comerciantes de
Aun los reglamentos con los que cada nación se esfuerza por asegurarse el comercio exclusivo de sus propias colonias son con frecuencia más perjudiciales para los países en cuyo favor se establecen que para aquellos contra los cuales se establecen. La injusta opresión de la industria de otros países recae, por decirlo así, sobre las cabezas de los opresores, y aplasta la industria de estos más que la de aquellos otros países. Por tales reglamentos, por ejemplo, el comerciante de Hamburgo debe enviar a Londres el lino que destina al mercado americano, y debe traer de allí el tabaco que destina al mercado alemán; porque no puede enviar el uno directamente a América, ni traer el otro directamente de allí. Por esta restricción se ve probablemente obligado a vender el uno algo más barato y a comprar el otro algo más caro de lo que de otro modo lo habría hecho; y sus beneficios se ven probablemente reducidos en cierta medida por ello. En este comercio, sin embargo, entre Hamburgo y Londres, ciertamente recibe los retornos de su capital con mucha más rapidez de lo que jamás podría haberlo hecho en el comercio directo con América, aun suponiendo, lo que no