está desabastecido de mercancías, no de trabajo; de obra hecha, no de obra por hacer. Eleva los salarios de los oficiales sastre. Aquí el mercado está desabastecido de trabajo. Hay una demanda efectiva de más trabajo, de más obra por hacer de la que se puede conseguir. Hace bajar el precio de las sedas y paños de colores, y con ello reduce los beneficios de los comerciantes que tienen una cantidad considerable de ellos a mano. También hace bajar los salarios de los obreros empleados en la preparación de tales mercancías, cuya demanda se detiene por completo durante seis meses, tal vez durante un año entero. Aquí el mercado está sobreabastecido tanto de mercancías como de trabajo.
Pero aunque el precio de mercado de cada mercancía particular esté de este modo continuamente gravitando, por decirlo así, hacia el precio natural, a veces ciertos accidentes particulares, a veces causas naturales y a veces ciertas regulaciones policiales pueden, en muchas mercancías, mantener el precio de mercado, durante mucho tiempo seguido, bastante por encima del precio natural.
Cuando por un aumento de la demanda efectiva, el precio de mercado de alguna mercancía en particular llega a subir bastante por encima del precio natural, quienes emplean sus capitales en abastecer dicho mercado suelen tener la precaución de ocultar este cambio. Si fuera de conocimiento público, su gran beneficio tentaría a tantos nuevos rivales a emplear sus capitales de la misma manera que, al quedar cubiertas plenamente la demanda efectiva, el precio de mercado no tardaría en reducirse al precio natural, y tal vez por algún tiempo incluso por debajo de este. Si el mercado se encuentra a gran distancia de la residencia de quienes lo abastecen, a veces pueden lograr mantener el secreto durante varios años