De los sistemas agrícolas, o de aquellos sistemas de economía política que presentan el producto de la tierra como la única o la principal fuente de la renta y de la riqueza de cada país
Los sistemas agrícolas de la economía política no exigirán una explicación tan prolongada como la que he creído necesario consagrar al sistema mercantil o comercial.
Ese sistema que representa el producto de la tierra como la única fuente de la renta y de la riqueza de todos los países no ha sido adoptado, hasta donde yo sé, por ninguna nación, y en la actualidad existe únicamente en las especulaciones de unos pocos hombres de gran erudición e ingenio en Francia.
Ciertamente, no valdría la pena examinar con detenimiento los errores de un sistema que jamás ha hecho, y probablemente jamás hará, ningún daño en ninguna parte del mundo. Intentaré explicar, sin embargo, con la mayor claridad posible, las grandes líneas generales de este ingeniosísimo sistema.
El señor Colbert, el famoso ministro de Luis XIV, era un hombre de probidad, de gran laboriosidad y conocimiento de los detalles; de gran experiencia y agudeza en el examen de las cuentas públicas, y de aptitudes, en resumen, idóneas en todos los aspectos para introducir método y buen orden en la recaudación y el gasto de los ingresos públicos.