Que el viñedo, cuando se plantaba adecuadamente y se llevaba a la perfección, era la parte más valiosa de la granja, parece haber sido un axioma indiscutible en la agricultura antigua, como lo es en la moderna en todos los países vinícolas. Pero si era ventajoso plantar un nuevo viñedo, era objeto de disputa entre los antiguos labradores italianos, como sabemos por Columela. Él se decide, como un verdadero amante de todo cultivo curioso, a favor del viñedo, y se esfuerza en demostrar, mediante una comparación entre el beneficio y el gasto, que era una mejora de gran ventaja. Tales comparaciones, sin embargo, entre el beneficio y el gasto de los nuevos proyectos, suelen ser muy falaces; y en nada más que en la agricultura. Si la ganancia realmente obtenida por tales plantaciones hubiera sido comúnmente tan grande como él imaginaba que podía ser, no habría habido disputa al respecto. El mismo punto es frecuentemente hoy en día motivo de controversia en los países vinícolas. Sus escritores sobre agricultura, en verdad, los amantes y promotores del cultivo intensivo, parecen por lo general inclinados a decidirse con Columela a favor del viñedo. En Francia, la inquietud de los propietarios de los viejos viñedos por impedir la plantación de otros nuevos parece favorecer su opinión e indicar la conciencia, en quienes deben tener la experiencia, de que esta especie de cultivo es actualmente en ese país más rentable que cualquier otra. Parece al mismo tiempo, sin embargo, indicar otra opinión: que este beneficio superior no puede durar más que las leyes que actualmente restringen el libre cultivo de la vid. En 1731, obtuvieron una orden del Consejo que prohibía tanto la plantación de nuevos viñedos como la renovación de aquellos viejos cuyo cultivo se hubiera interrumpido durante dos años, sin un permiso particular del rey, que solo se concedería como consecuencia de un informe del intendente de la provincia, que certificara que había examinado la tierra y que esta era incosteable para cualquier otro cultivo.
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XI. De la renta de la tierra
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