«el método adecuado para retirar la suciedad de las calles y la ejecución de la justicia, en lo que respecta a las normas para prevenir delitos o al sistema de vigilancia de la ciudad, aunque útiles, son demasiado insignificantes para ser considerados en un discurso general de esta índole». Tan solo ofreció la observación de que el establecimiento de las artes y el comercio genera independencia y, por tanto, es la mejor policía para prevenir los delitos. Proporciona a la gente común mejores salarios y, > «como consecuencia de esto, una probidad general de costumbres se instaura en todo el país. Nadie estará tan loco como para jugarse la vida en los caminos cuando puede ganarse mejor el pan de manera honrada
Llegó después a «la baratura o la abundancia, o, lo que es lo mismo, el modo más adecuado de asegurar la riqueza y la opulencia». Comenzó esta parte del tema considerando las «necesidades naturales de la humanidad que deben ser satisfechas», un tema que desde entonces ha adquirido el título de «consumo» en los tratados económicos.
Luego demostró que la opulencia surge de la división del trabajo, y por qué es así, o cómo la división del trabajo «ocasiona una multiplicación del producto», y por qué debe estar proporcionada a la extensión del comercio.
«Así pues —dijo—, la división del trabajo es la gran causa del aumento de la opulencia pública, la cual es siempre proporcional a la industria del pueblo, y no a la cantidad de oro y plata como neciamente se imagina».
«Habiendo mostrado así lo que da origen a la opulencia pública», dijo que pasaría a considerar:—