CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Wealth of NationsPublic
Página 165 de 948
Table of Contents

VIII. De los salarios del trabajo

Pero el salario del trabajo en una gran ciudad y sus alrededores es con frecuencia una cuarta o una quinta parte, un veinte o un veinticinco por ciento más alto que a unas pocas millas de distancia.

Dieciocho peniques al día pueden considerarse el precio común del trabajo en Londres y sus alrededores. A unas pocas millas de distancia baja a catorce y quince peniques.

Diez peniques pueden considerarse su precio en Edimburgo y sus alrededores. A unas pocas millas de distancia baja a ocho peniques, el precio habitual del trabajo ordinario en la mayor parte de las tierras bajas de Escocia, donde varía bastante menos que en Inglaterra.

Una diferencia de precios tan grande, que al parecer no siempre basta para trasladar a un hombre de una parroquia a otra, ocasionaría necesariamente un transporte de las mercancías más voluminosas, no sólo de una parroquia a otra, sino de un extremo del reino, y casi de un confín del mundo a otro, tal que pronto las nivelaría de manera mucho más aproximada.

Después de todo lo que se ha dicho sobre la ligereza e inconstancia de la naturaleza humana, la experiencia demuestra con evidencia que el hombre es el equipaje más difícil de transportar de todos.

Si el pobre trabajador, por lo tanto, puede mantener a su familia en aquellas regiones del reino donde el precio del trabajo es más bajo, deberá encontrarse en la abundancia allí donde es más elevado.

En cuarto lugar, las variaciones en el precio del trabajo no solo no se corresponden, ni en el lugar ni en el tiempo, con las del precio de las provisiones, sino que con frecuencia son totalmente opuestas.

El grano, el alimento de la gente común, es más caro en Escocia que en Inglaterra, de donde Escocia recibe casi todos los años suministros muy cuantiosos.

165