En primer lugar, todas aquellas manufacturas de las cuales una parte se exporta comúnmente a otros países europeos sin prima, se verían muy poco afectadas por la importación más libre de productos extranjeros. Dichas manufacturas deben venderse en el extranjero tan baratas como cualquier otro producto extranjero de la misma calidad y clase, y en consecuencia deben venderse más baratas en el país. Por lo tanto, seguirían conservando el mercado nacional y, aunque un caprichoso hombre a la moda pudiera preferir a veces artículos extranjeros, meramente por ser extranjeros, a productos más baratos y mejores de la misma clase hechos en el país, esta insensatez podría, por la naturaleza de las cosas, extenderse a tan pocos que no causaría ninguna impresión perceptible en el empleo general del pueblo. Pero una gran parte de todas las diferentes ramas de nuestra manufactura de lana, de nuestro cuero curtido y de nuestra ferretería se exporta
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II. De las restricciones a la importación de aquellos productos extranjeros que se pueden producir en el país
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