mayoría de las ocasiones, iguales, o muy casi iguales; y estando ambos empleados en criar las mercancías nativas de los dos países, los ingresos y el sustento que su distribución proporcione a los habitantes de cada uno serán iguales, o muy casi iguales. Estos ingresos y sustento, así proporcionados mutuamente, serán mayores o menores en proporción a la magnitud de sus transacciones. Si estas ascendieran anualmente a cien mil libras, por ejemplo, o a un millón por cada parte, cada uno de ellos proporcionaría unos ingresos anuales en el primer caso de cien mil libras, en el segundo, de un millón, a los habitantes
Si su comercio fuere de tal naturaleza que uno de ellos exportara al otro exclusivamente mercancías nacionales, mientras que las devoluciones de ese otro consistieran por completo en bienes extranjeros; aun en este caso se consideraría que la balanza está equilibrada, al pagarse las mercancías con mercancías. También en este caso ambos ganarían, pero no ganarían por igual; y los habitantes del país que no exportara sino mercancías nacionales obtendrían la mayor renta del comercio. Si Inglaterra, por ejemplo, le importara a Francia únicamente las mercancías nacionales de ese país y, al no contar con productos propios que tuviesen demanda allí, le pagara anualmente enviándole una gran cantidad de bienes extranjeros —tabaco, supongamos, y productos de las Indias Orientales—, este comercio, aunque otorgaría cierta renta a los habitantes de ambos países, le daría más a los de Francia que a los de Inglaterra. * Todo el capital francés empleado anualmente en él se distribuiría cada año entre el pueblo de Francia. * Pero solo aquella parte del capital inglés empleada en producir los artículos ingleses con los que se adquirieron