civil. Las colonias romanas proporcionaron ocasionalmente ambas cosas. Las colonias griegas proporcionaron, a veces, fuerza militar, pero raras vez ingresos. Rara vez se reconocieron sujetas al dominio de la ciudad madre. Por lo general, fueron sus aliadas en la guerra, pero muy rara vez sus súbditas en la paz.
Las colonias europeas de América nunca han proporcionado hasta ahora ninguna fuerza militar para la defensa de la metrópoli.
Su fuerza militar nunca ha sido hasta ahora suficiente para su propia defensa; y en las diferentes guerras en las que las metrópolis se han visto envueltas, la defensa de sus colonias ha ocasionado generalmente una distracción muy considerable de la fuerza militar de dichos países.
A este respecto, por lo tanto, todas las colonias europeas han sido, sin excepción, una causa más bien de debilidad que de fortaleza para sus respectivas metrópolis.
Las colonias de España y Portugal no han contribuido con ingreso alguno