por los cuales pueden ser cambiados en todas partes. Este valor fue anterior e independiente de su empleo como moneda, y fue la cualidad que los predispuso para ese uso. Dicho uso, no obstante, al ocasionar una nueva demanda y al disminuir la cantidad que podía emplearse de cualquier otro modo, puede haber contribuido posteriormente a sostener o incrementar su valor.
La demanda de las piedras preciosas proviene enteramente de su belleza.
No tienen otra utilidad que la de servir de adornos; y el mérito de su belleza se ve grandemente incrementado por su escasez, o por la dificultad y el costo de extraerlas de la mina.
Los salarios y el beneficio componen, por lo tanto, en la mayoría de las ocasiones, casi la totalidad de su elevado precio. La renta participa tan solo en una proporción muy pequeña; frecuentemente en ninguna; y solo las minas más fértiles proporcionan una renta considerable.
Cuando Tavernier, un joyero, visitó las minas de diamantes de Golconda y Visiapur, le informaron de que el soberano del país, para cuyo beneficio se trabajaban, había ordenado cerrarlas todas, excepto aquellas que producían las piedras más grandes y finas. Las demás, al parecer, no merecían la pena de ser explotadas para el propietario.