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nydus/The Wealth of NationsPublic
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XI. De la renta de la tierra

La mayor parte de las tierras cultivadas en la Cochinchina se emplean en producir grano y arroz, el alimento de la gran masa del pueblo. Los precios respectivos del grano, el arroz y el azúcar guardan allí probablemente la proporción natural, o aquella que se da naturalmente en las diferentes cosechas de la mayor parte de las tierras cultivadas, y que recompensa al propietario y al agricultor, tan exactamente como puede calcularse, según lo que suele ser el gasto original de mejora y el gasto anual de cultivo. Pero en nuestras colonias azucareras el precio del azúcar no guarda semejante proporción con el del producto de un campo de arroz o de grano ni en Europa ni en América. Se suele decir que un plantador de azúcar espera que el ron y las melazas sufraguen la totalidad de los gastos de su cultivo, y que su azúcar sea todo beneficio neto. Si esto es cierto, pues no pretendo afirmarlo, es como si un agricultor de grano esperara sufragar los gastos de su cultivo con la paja y el tamo, y que el grano fuera todo beneficio neto. Vemos con frecuencia a sociedades de comerciantes en Londres y otras ciudades comerciales comprar tierras incultas en nuestras colonias azucareras, las cuales esperan mejorar y cultivar con beneficio por medio de factores y agentes; a pesar de la gran distancia y de los inciertos rendimientos debido a la defectuosa administración de justicia en esos países. Nadie intentará mejorar y cultivar de la misma manera las tierras más fértiles de Escocia, Irlanda o las provincias cerealistas de América del Norte, aunque de la administración más exacta de justicia en estos países se pudieran esperar rendimientos más regulares.

En Virginia y Maryland se prefiere el cultivo del tabaco al del maíz por ser más lucrativo. El tabaco podría cultivarse con provecho en la mayor parte de Europa; pero en casi todas partes se ha convertido en un objeto principal de

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