omitido en el año específico en el que se tomaron dichos apuntes. Luego está el largo capítulo sobre las colonias. El hecho de que las colonias hayan atraído la atención de Adam Smith durante el intervalo entre las conferencias y la publicación de su libro no resulta muy sorprendente si recordamos que dicho intervalo coincidió casi exactamente con el período comprendido desde el inicio del intento de gravar a las colonias hasta la Declaración de Independencia.
Pero estas adiciones son de pequeña importancia en comparación con la introducción de la teoría del stock o del capital y del trabajo improductivo en el Libro II, la infiltración de una teoría de la distribución en la teoría de los precios hacia el final del capítulo vi del Libro I, y la valorización de la concepción del producto anual.
Estos cambios no suponen una diferencia tan real para la propia obra de Smith como cabría suponer; la teoría de la distribución, aunque figura en el título del Libro I, no es parte esencial de la obra y podría suprimirse fácilmente eliminando unos pocos párrafos en el capítulo vi del Libro I y unas pocas líneas en otras partes; si el Libro II se omitiera por completo, los demás libros podrían sostenerse perfectamente por sí mismos.
Pero para la economía posterior fueron de fundamental importancia. Determinaron la forma de los tratados económicos durante un siglo al menos.
Se debían, por supuesto, al conocimiento de los Économistes franceses que Adam Smith contrajo durante su viaje a Francia con el duque de Buccleugh en 1764–6. Se ha dicho que pudo haber conocido muchas obras de esta escuela antes de que se tomaran los apuntes de sus conferencias, y bien pudo ser así. Pero los apuntes de sus conferencias son una buena prueba para demostrar que, de hecho, no fue así, o que al menos no había asimilado sus principales teorías económicas.