En Polonia se dice que apenas hay manufacturas de ningún tipo, a excepción de algunas de esas manufacturas domésticas más ordinarias, sin las cuales ningún país puede subsistir bien.
Este gran aumento en la cantidad de trabajo que, como consecuencia de la división del mismo, el mismo número de personas es capaz de realizar, se debe a tres circunstancias diferentes:
- primero, al aumento de la destreza en cada obrero en particular;
- segundo, al ahorro del tiempo que comúnmente se pierde al pasar de una clase de trabajo a otra;
- y por último, a la invención de un gran número de máquinas que facilitan y abrevian el trabajo, y capacitan a un solo hombre para hacer la labor de muchos.
Primero, la mejora de la destreza del obrero aumenta necesariamente la cantidad de trabajo que puede realizar; y la división del trabajo, al reducir la tarea de cada hombre a alguna operación sencilla y al hacer de esta operación el empleo exclusivo de su vida, aumenta necesariamente en gran medida la destreza del obrero.
Un herrero común, que, aunque está acostumbrado a manejar el martillo, nunca se ha habituado a hacer clavos, si en alguna ocasión particular se ve obligado a intentarlo, dudo mucho, según me aseguran, que sea capaz de hacer más de dos o tres cientos clavos en un día, y ésos, además, muy malos.
Un herrero que esté acostumbrado a hacer clavos, pero cuyo único o principal oficio no haya sido el de clyero, rara vez podrá, con su máximo empeño, hacer más de ochocientos o mil clavos en un día.
He visto a varios muchachos menores de veinte años que nunca habían ejercido otro oficio que el de hacer clavos, y que, cuando se esforzaban, podían hacer cada uno de ellos más de dos mil trescientos clavos en un día.