Una mujer de las Tierras Altas medio muerta de hambre da a luz con frecuencia a más de veinte hijos, mientras que una dama delicada y mimada suele ser incapaz de tener alguno, y por lo general queda exhausta con dos o tres. La esterilidad, tan frecuente entre las mujeres de la alta sociedad, es muy rara entre las de clase inferior. El lujo en el bello sexo, si bien inflama tal vez la pasión por el placer, parece debilitar siempre, y con frecuencia destruir por completo, las facultades de procreación.
Pero la pobreza, aunque no impide la procreación, es extremadamente desfavorable para la crianza de los niños. > La tierna planta se produce, pero en un suelo tan frío y un clima tan severo, pronto se marchita y muere. No es infrecuente, según me han contado con frecuencia, que en las Tierras Altas de Escocia una madre que ha dado a luz a veinte hijos no tenga dos con vida. * Varios oficiales de gran experiencia me han asegurado que, lejos de reclutar para