ópera, etc. El trabajo del más humilde de estos tiene un cierto valor, regulado por los mismos principios que regulan el de cualquier otro tipo de trabajo; y el del más noble y útil no produce nada que pudiera posteriormente comprar u obtener una cantidad igual de trabajo. Al igual que la declamación del actor, la perorata del orador o la melodía del músico, la obra de todos ellos perece en el mismo instante de
Tanto los trabajadores productivos como los improductivos, y aquellos que no trabajan en absoluto, son igualmente mantenidos por el producto anual de la tierra y del trabajo del país. Este producto, por grande que sea, nunca puede ser infinito, sino que debe tener ciertos límites.
Por consiguiente, según sea menor o mayor la proporción de él que en un año cualquiera se emplee en mantener manos improductivas, mayor en un caso y menor en el otro será lo que quede para los productivos, y el producto del año siguiente será mayor o menor en consecuencia; siendo todo el producto anual, si exceptuamos las producciones espontáneas de la tierra, el efecto del trabajo productivo.
Aunque todo el producto anual de la tierra y del trabajo de cada país está destinado, sin duda, en última instancia, a abastecer el consumo de sus habitantes y a procurarles una renta; sin embargo, cuando sale por primera vez de la tierra o de las manos de los trabajadores productivos, se divide naturalmente en dos partes. * Una de ellas, y frecuentemente la mayor, se destina en primer lugar a reemplazar un capital, o a renovar las provisiones, los materiales y el trabajo acabado que se habían retirado de un capital; * la otra, a constituir una renta, ya sea para el propietario de este capital, como el beneficio de su fondo; ya sea para otra persona, como la renta de su tierra. Así, del producto de la tierra, una parte reemplaza el capital del agricultor; la otra paga su beneficio y la renta del propietario;