En las inmediaciones de Cantón, según se dice comúnmente, muchos cientos, muchos miles de familias no tienen vivienda en tierra firme, sino que viven constantemente en pequeñas barcas de pesca sobre los ríos y canales. El sustento que encuentran allí es tan escaso que están ávidas por pescar la basura más asquerosa arrojada por la borda desde cualquier barco europeo. Cualquier carroña, el cadáver de un perro o un gato muerto, por ejemplo, aunque esté medio podrido y apeste, les es tan bienvenido como el alimento más saludable a la gente de otros países.
En la China se fomenta el matrimonio, no por la rentabilidad de los hijos, sino por la libertad de destruirlos. En todas las grandes ciudades se expone cada noche a varios en la calle, o se los ahoga en el agua como a cachorros. Se dice incluso que el desempeño de este horrendo oficio es la ocupación declarada con la que algunas personas se ganan el sustento.
China, sin embargo, aunque tal