manufacturada, a aquellos mercados distantes donde pueda ser cambiada por algo para lo cual haya demanda en el país. Los habitantes de muchas regiones diferentes de Gran Bretaña no disponen de capital suficiente para mejorar y cultivar todas sus tierras. Una gran parte de la lana de los condados meridionales de Escocia es manufacturada en Yorkshire, tras un largo transporte terrestre por caminos muy malos, por falta de capital para manufacturarla en el propio país. Hay muchas pequeñas ciudades manufactureras en Gran Bretaña cuyos habitantes no tienen capital suficiente para transportar el producto de su propia industria a aquellos mercados distantes donde hay demanda y consumo para él. Si hay algún mercader entre ellos, son propiamente tan solo los agentes de comerciantes más adinerados que residen en alguna de las grandes ciudades comerciales.
Cuando el capital de cualquier país no es suficiente para esos tres fines, en la proporción en que una mayor parte de él se emplee en la agricultura, mayor será la cantidad de trabajo productivo que ponga en movimiento dentro del país; así como también el valor que su empleo añada al producto anual de la tierra y del trabajo de la sociedad.
Después de la agricultura, el capital empleado en manufacturas pone en movimiento la mayor cantidad de trabajo productivo, y añade el mayor valor al producto anual. El que se emplea en el comercio de exportación tiene el menor efecto de los tres.
El país, por cierto, que no tiene el capital suficiente para esos tres propósitos, no ha llegado a ese grado de opulencia para el que parece naturalmente destinado. Intentar, sin embargo, prematuramente y con un capital insuficiente, hacer las tres cosas, ciertamente no es el camino más corto para una