El mismo estímulo se da en el Perú al descubrimiento y explotación de nuevas minas de oro; y en el oro, el impuesto del rey asciende tan solo a la vigésima parte del metal fino. Antaño fue un quinto, y después un décimo, como ocurre con la plata; pero se descubrió que la explotación no podía soportar ni siquiera el más bajo de estos dos impuestos. Si es raro, sin embargo, según dicen los mismos autores, Frezier y Ulloa, encontrar a una persona que haya hecho fortuna con una mina de plata, es aún mucho más raro hallar a alguien que lo haya hecho con una de oro. Esta vigésima parte parece ser la renta íntegra que pagan la mayor parte de las minas de oro en Chile y el Perú. El oro, además, es mucho más propenso al contrabando que la propia plata; no solo debido al valor superior del metal en proporción a su volumen, sino a la forma peculiar en que la naturaleza lo produce. * La plata muy pocas veces se encuentra virgen, sino que, al igual que la mayoría de los otros metales, generalmente se presenta mineralizada con algún otro cuerpo, del cual es imposible separarla en cantidades tales que cubran los gastos, salvo mediante una operación muy laboriosa y tediosa, la cual difícilmente puede llevarse a cabo sino en fundiciones erigidas para tal fin y, por lo tanto, expuestas a la inspección de los oficiales del rey. * El oro, por el contrario, se encuentra casi siempre virgen. A veces se halla en piezas de cierto volumen; e incluso cuando está mezclado en partículas pequeñas y casi imperceptibles con arena, tierra y otros cuerpos extraños, puede separarse de ellos mediante una operación muy breve y sencilla, que puede realizarse en cualquier casa particular por cualquiera que disponga de una pequeña cantidad
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XI. De la renta de la tierra
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