Ningún otro país podría soportar un desorden tan grande. Así como solo los cuerpos más fuertes pueden vivir y gozar de salud bajo un régimen malsano, así solo las naciones que en todo tipo de industria poseen las mayores ventajas naturales y adquiridas pueden subsistir y prosperar bajo semejantes impuestos. Holanda es el país de Europa en el que más abundan y el que, debido a circunstancias peculiares, continúa prosperando, no por causa de ellos, como se ha supuesto de manera de todo punto absurda, sino a pesar de ellos.
Así como hay dos casos en los que por lo general resultará ventajoso imponer cierta carga a la industria extranjera para fomentar la nacional, también hay otros dos en los que a veces puede ser objeto de deliberación:
- en el primero, hasta qué punto es adecuado continuar con la libre importación de ciertos bienes extranjeros; y
- en el segundo, hasta qué punto, o de qué manera, puede ser adecuado restablecer dicha libre importación después de haber estado interrumpida durante algún tiempo.
El caso en el que a veces puede ser objeto de deliberación hasta qué punto es conveniente continuar con la libre importación de ciertos bienes extranjeros, es cuando alguna nación extranjera restringe mediante aranceles elevados o prohibiciones la importación de algunas de nuestras manufacturas a su país. La venganza en este caso dicta naturalmente la represalia, y que debamos imponer aranceles y prohibiciones similares a la importación de algunas o todas sus manufacturas en la nuestra. Por consiguiente, las naciones rara vez dejan de tomar represalias de esta manera. Los franceses se han mostrado particularmente dispuestos a favorecer sus propias manufacturas restringiendo la importación de aquellos bienes