las corporaciones ofercen menos obstrucción a la libre circulación del capital de un lugar a otro que a la del trabajo. En todas partes le resulta mucho más fácil a un mercader adinerado obtener el privilegio de comerciar en una ciudad con fuero, que a un artesano pobre obtener el de trabajar en ella.
La obstrucción que las leyes de corporación o gremiales oponen a la libre circulación del trabajo es común, creo, a todas partes de Europa. La que le imponen las leyes de pobres es, hasta donde yo sé, exclusiva de Inglaterra.
Consiste en la dificultad que halla un hombre pobre para obtener la vecindad legal (settlement), o incluso para que se le permita ejercer su industria en cualquier parroquia que no sea aquella a la que pertenece.
Es la labor de los artesanos y fabricantes únicamente cuya libre circulación se ve obstaculizada por las leyes de corporación. La dificultad para obtener la vecindad legal obstaculiza incluso la de los jornaleros comunes.
Puede valer la pena dar cuenta del origen, el progreso y el estado actual de este desorden, el mayor tal vez de cuantos existen en la policía de Inglaterra.