del capital comercial y manufacturero, de lo que se dice que lo hacían en el siglo pasado o a principios del presente. Este cambio puede considerarse como la consecuencia necesaria, aunque muy tardía, del extraordinario estímulo brindado a la industria de las ciudades. * El capital acumulado en ellas llega con el tiempo a ser tan grande, que ya no puede ser empleado con la antigua ganancia en esa especie de industria que les es peculiar. * Dicha industria tiene sus límites como cualquier otra; y el aumento del capital, al incrementar la competencia, reduce necesariamente la ganancia. * La disminución de la ganancia en la ciudad expulsa capital hacia el campo, donde, al crear una nueva demanda de trabajo rural, eleva necesariamente sus salarios. Luego se extiende, si se me permite decirlo, por la superficie de la tierra y, al ser empleado en la agricultura, es devuelto en parte al campo, a expensas del cual, en gran medida, se había acumulado originalmente en la ciudad. > Que en todas partes de Europa las mayores mejoras del campo se han debido a tales desbordamientos del capital originalmente acumulado en las ciudades, procuraré mostrarlo más adelante; y demostrar al mismo tiempo que, aunque algunos países hayan alcanzado por este camino un grado considerable de opulencia, este es en sí mismo necesariamente lento, incierto, propenso a ser perturbado e interrumpido por innumerables accidentes, y en todo respecto contrario al orden de la naturaleza y de la razón. Los intereses, prejuicios, leyes y costumbres que le han dado origen, trataré de explicarlos tan completa y claramente como me sea posible en los libros tercero y
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X. De los salarios y el beneficio en las diferentes ocupaciones del trabajo y del capital
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