mismo modo, no
El monopolio del comercio con las colonias, por el contrario, al excluir la competencia de otras naciones y elevar así la tasa de beneficio tanto en el nuevo mercado como en el nuevo empleo, atrae producto del antiguo mercado y capital del antiguo empleo.
Aumentar nuestra participación en el comercio colonial más allá de lo que de otro modo sería, es el propósito declarado del monopolio. Si nuestra participación en dicho comercio no hubiera de ser mayor con el monopolio que sin él, no habría existido razón alguna para establecerlo.
Pero todo aquello que fuerza a ingresar en una rama de comercio, cuyos rendimientos son más lentos y lejanos que los de la mayor parte de las demás actividades, una proporción de capital de cualquier país mayor que la que acudiría espontáneamente a dicha rama, hace necesariamente que la cantidad total de trabajo productivo mantenido anualmente en él, y el producto anual total de la tierra y del trabajo de ese país, sean menores de lo que de otro modo habrían sido.
- Mantiene los ingresos de los habitantes de dicho país por debajo del nivel al que habrían ascendido de forma natural, disminuyendo con ello su capacidad de acumulación.
- No solo impide en todo momento que su capital mantenga una cantidad de trabajo productivo tan grande como la que mantendría de otro modo, sino que también le impide crecer con la rapidez con la que lo haría en circunstancias normales y, en consecuencia, mantener una cantidad aún mayor de trabajo productivo.
Sin embargo, los buenos efectos naturales del comercio colonial contrarrestan con creces para la Gran Bretaña los malos efectos del monopolio, de modo que, monopolio y todo incluido, dicho comercio, tal como se lleva a cabo en la actualidad, no sólo es ventajoso, sino muy ventajoso. El nuevo mercado y la nueva