sino antes de que dicho comercio fuera muy considerable. En la guerra holandesa, durante el gobierno de Cromwell, su marina fue superior a la de Holanda; y en la que estalló al principio del reinado de Carlos II fue al menos igual, tal vez superior, a las marinas unidas de Francia y Holanda. Su superioridad, quizás, apenas parecería mayor en los tiempos actuales; al menos si la marina holandesa hubiera de guardar la misma proporción con el comercio holandés actual que entonces. Pero este gran poderío naval no pudo deberse, en ninguna de dichas guerras, al acta de navegación. Durante la primera de ellas, el plan de dicha acta apenas se había gestado; y aunque antes de estallar la segunda ya había sido promulgada plenamente por autoridad legal, ninguna parte de ella había tenido tiempo de producir un efecto considerable, y menos que ninguna aquella parte que estableció el comercio exclusivo con las colonias. Tanto las colonias como su comercio eran por entonces insignificantes en comparación con lo que son hoy. * La isla de Jamaica era un desierto insalubre, poco habitada y menos cultivada. * Nueva York y Nueva Jersey estaban en posesión de los holandeses; la mitad de San Cristóbal, en la de los franceses. * La isla de Antigua, las dos Carolinas, Pensilvania, Georgia y Nueva Escocia no estaban pobladas. * Virginia, Maryland y Nueva Inglaterra estaban pobladas; y aunque eran colonias muy prósperas, tal vez no hubiera entonces, ni en Europa ni en América, una sola persona que previera o siquiera sospechara el rápido progreso que desde entonces han hecho en riqueza, población y desarrollo. * La isla de Barbados, en suma, era la única colonia británica de cierta importancia cuya condición guardaba por entonces alguna semejanza con la actual. El comercio de las colonias, del cual Inglaterra, incluso durante algún
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VII. De las Colonias
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