puede obtenerse sin emplear el trabajo de otras personas para desbrozar y cultivar la tierra; y la desproporción entre la gran extensión de tierra y el pequeño número de personas, que suele darse en las nuevas colonias, le dificulta conseguir dicha mano de obra. Por tanto, no regatea los salarios, sino que está dispuesto a emplear trabajo a cualquier precio. * Los altos salarios del trabajo fomentan la población. * La baratura y abundancia de buena tierra fomentan la mejora y permiten al propietario pagar esos altos salarios. En dichos salarios consiste casi todo el precio de la tierra; y aunque sean altos, considerados como salarios del trabajo, son bajos, considerados como el precio de algo tan valioso. Lo que fomenta el progreso de la población y de la mejora, fomenta el de la riqueza real y
El progreso de muchas de las antiguas colonias griegas hacia la riqueza y la grandeza parece haber sido, en consecuencia, muy rápido. En el transcurso de uno o dos siglos, varias de ellas parecen haber rivalizado, e incluso haber superado, a sus metrópolis. Siracusa y Agrigento en Sicilia, Tarento y Locri en Italia, Éfeso y Mileto en el Asia Menor, parecen, según todos los testimonios, haber sido al menos iguales a cualquiera de las ciudades de la antigua Grecia. Aunque posteriores en su fundación, todas las artes del refinamiento, la filosofía, la poesía y la elocuencia parecen haber sido cultivadas tan tempranamente, y haber alcanzado un grado de perfeccionamiento tan alto en ellas, como en cualquier parte de la metrópoli. Las escuelas de los dos filósofos griegos más antiguos, las de Tales y Pitágoras, se establecieron, y es digno de mención, no en la antigua Grecia, sino la una en una colonia asiática y la otra en una italiana. Todas esas colonias se habían establecido en países habitados