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nydus/The Wealth of NationsPublic
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VII. De las Colonias

ninguna nación europea ha reclamado el derecho exclusivo de navegar por los mares de la India, cuyos puertos principales están ahora abiertos a los barcos de todas las naciones europeas. Excepto en Portugal, sin embargo, y desde hace pocos años en Francia, el comercio con las Indias Orientales ha estado sujeto en todos los países europeos a una compañía exclusiva. Los monopolios de esta clase se establecen propiamente en contra de la misma nación que los erige. * La mayor parte de esa nación no sólo queda excluida de un comercio al cual podría convenirle destinar una parte de su capital, sino que se ve obligada a comprar las mercancías con las que comercia dicho monopolio algo más caras que si estuviera abierto y libre para todos sus compatriotas. Desde el establecimiento de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, por ejemplo, los demás habitantes de Inglaterra, además de estar excluidos del comercio, han tenido que pagar en el precio de los productos de las Indias Orientales que han consumido, no sólo todos los beneficios extraordinarios que la compañía pueda haber obtenido sobre dichos productos como consecuencia de su monopolio, sino todo el despilfarro extraordinario que el fraude y el abuso, inseparables de la gestión de los asuntos de una compañía tan grande, han tenido que ocasionar necesariamente. > Lo absurdo de esta segunda clase de monopolio es, por lo tanto, mucho más manifiesto que el de

Ambos tipos de monopolios alteran más o menos la distribución natural del capital de la sociedad; pero no siempre la alteran de la misma manera.

Los monopolios de la primera clase siempre atraen hacia el ramo particular de comercio en que se establecen una proporción del capital de la sociedad mayor que la que iría a dicho ramo por su propia cuenta.

Los monopolios de la segunda clase

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