comunes. Así ocurre en efecto, y sus mayores ganancias hacen que en la mayoría de los lugares sean considerados como una categoría superior de personas.
Esta superioridad, sin embargo, es por lo general muy pequeña; las ganancias diarias o semanales de los oficiales en las clases más comunes de manufacturas, como las de telas ordinarias de lino y lana, calculadas en promedio, son, en la mayoría de los lugares, muy poco superiores a los jornales de los trabajadores comunes.
Su empleo, en verdad, es más constante y uniforme, y la superioridad de sus ganancias, considerando el año entero, puede ser algo mayor. Sin embargo, resulta evidente que no es mayor de lo suficiente para compensar el gasto superior de su educación.
La educación en las artes ingeniosas y en las profesiones liberales es todavía más tediosa y costosa. La retribución pecuniaria, por lo tanto, de los pintores y escultores, de los abogados y médicos, debe ser mucho más generosa; y así es, en efecto.