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nydus/The Wealth of NationsPublic
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VIII. De los salarios del trabajo

  • Los obreros desean obtener lo más posible, los amos dar lo menos posible. * Los primeros están dispuestos a asociarse para elevar, los segundos para bajar los salarios

No es, sin embargo, difícil prever cuál de las dos partes debe, en todas las ocasiones ordinarias, llevar la ventaja en el litigio y forzar a la otra a aceptar sus condiciones.

Los amos, al ser menos en número, pueden asociarse con mucha mayor facilidad; y la ley, además, autoriza, o al menos no prohíbe, sus asociaciones, mientras que prohíbe las de los obreros. No tenemos actas del Parlamento en contra de asociarse para bajar el precio del trabajo; pero sí muchas en contra de asociarse para subirlo.

En todos estos litigios los amos pueden resistir mucho más tiempo. Un propietario, un granjero, un maestro fabricante o un comerciante, aunque no emplearan a un solo obrero, por lo general podrían vivir uno o dos años con los fondos que ya han acumulado. Muchos obreros no podrían subsistir una semana, pocos podrían subsistir un mes y casi ninguno un año sin empleo.

A la larga, el obrero puede ser tan necesario para su amo como su amo lo es para él; pero la necesidad no es tan inmediata.

Rara vez oímos hablar, se ha dicho, de las coaliciones de los amos, aunque sí frecuentemente de las de los obreros. Pero cualquiera que se imagine por esto que los amos rara vez se coaligan, es tan ignorante del mundo como del asunto. > Los amos se encuentran siempre y en todas partes en una especie de coalición tácita, pero constante y uniforme, para no elevar los salarios del trabajo por encima de su tipo

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