Con el tiempo, sin embargo, parece haberse convertido en la práctica general concedérselas en enfiteusis, es decir, a perpetuidad, reservando una renta fija que nunca después sería aumentada. Habiéndose vuelto el pago de este modo perpetuo, las exenciones, a cambio de las cuales se realizaba, se volvieron naturalmente perpetuas también. Esas exenciones, por lo tanto, dejaron de ser personales y ya no pudieron considerarse posteriormente como pertenecientes a los individuos en tanto que individuos, sino en tanto que burgueses de un burgo particular, el cual, por esta razón, fue llamado burgo libre (Free burgh), por el mismo motivo por el que ellos habían sido llamados burgueses libres (Free-burghers) o comerciantes libres (Free-traders).
Junto con esta concesión, los importantes privilegios antes mencionados —el de poder dar a sus propias hijas en matrimonio, el de que sus hijos les sucedieran y el de poder disponer de sus propios bienes mediante testamento— se otorgaban por lo general a los burgueses de la ciudad a la que se le concedía.
Si tales privilegios se habían concedido habitualmente con anterioridad, junto con la libertad de comercio, a burgueses particulares en calidad de individuos, no lo sé. Considero no improbable que así fuera, aunque no puedo aportar ninguna prueba directa de ello.
Pero, comoquiera que haya sido esto, al habérseles eliminado así los principales atributos de la villanía y de la esclavitud, se convirtieron ahora, al menos, en verdaderamente libres en nuestro sentido actual de la palabra Libertad.
Y esto no era todo. Al mismo tiempo se les erigía por lo general en comunidad o corporación, con el privilegio de tener magistrados y un concejo municipal propios, de dictar ordenanzas para su propio gobierno, de construir murallas para su propia defensa y de someter a todos sus habitantes a una especie de disciplina militar, obligándoles a