De los inconvenientes
Los comerciantes y los fabricantes no se conforman con el monopolio del mercado interior, sino que desean asimismo la venta extranjera más amplia posible para sus mercancías. Su país no tiene jurisdicción en las naciones extranjeras y, por lo tanto, rara vez puede procurarles allí ningún monopolio. Por lo general, se ven obligados, pues, a contentarse con solicitar ciertos estímulos a la exportación.
De estos estímulos, los llamados restituciones (drawbacks) parecen ser los más razonables.
Permitir que el comerciante recupere mediante restitución, al momento de la exportación, la totalidad o una parte de cualquier impuesto especial o interior que grave la industria nacional, jamás puede ocasionar la exportación de una cantidad de mercancías mayor que la que se habría exportado de no haberse impuesto ningún gravamen.
Tales estímulos no tienden a desviar hacia ninguna ocupación en particular una porción del capital del país mayor que la que iría a dicha ocupación por su propia cuenta, sino únicamente a evitar que el impuesto aleje cualquier parte de esa porción hacia otras ocupaciones.
No tienden a alterar el equilibrio que se establece de manera natural entre todas las diversas ocupaciones de la sociedad, sino a impedir que dicho equilibrio sea alterado por el impuesto.
No tienden a destruir, sino a preservar lo que en la mayoría de los casos resulta ventajoso preservar: la división y distribución naturales del trabajo en la sociedad.