Lo contrario de esto ocurre en un año de escasez repentina y extraordinaria. Los fondos destinados a emplear la industria son menores que el año anterior. Un número considerable de personas se queda sin empleo, las cuales compiten entre sí para conseguirlo, lo que a veces reduce tanto el precio real como el nominal del trabajo.
En 1740, un año de escasez extraordinaria, muchas personas estaban dispuestas a trabajar por la mera subsistencia. En los años siguientes, de abundancia, fue más difícil conseguir trabajadores y criados.
La escasez de un año carestioso, al disminuir la demanda de trabajo, tiende a bajar su precio, así como el alto precio de las provisiones tiende a subirlo.
La abundancia de un año barato, por el contrario, al aumentar la demanda, tiende a subir el precio del trabajo, así como la baratura de las provisiones tiende a bajarlo.
En las variaciones ordinarias del precio de las provisiones, esas dos causas opuestas parece que se contrarrestan la una a la otra; lo cual es probablemente en parte la razón por la cual los salarios del trabajo son en todas partes mucho más firmes y permanentes que el precio de las provisiones.
El aumento en los salarios del trabajo aumenta necesariamente el precio de muchas mercancías, al incrementar aquella parte del mismo que se resuelve en salarios, y en la medida en que esto ocurre, tiende a disminuir su consumo tanto en el país como en el extranjero. La misma causa, sin embargo, que eleva los salarios del trabajo, el aumento del capital (stock), tiende a incrementar sus facultades productivas y