dice que el consumo de la Gran Bretaña no supera las catorce mil. Más de ochenta y dos mil barricas, por consiguiente, deben ser exportadas a otros países, a Francia, a Holanda y a los países que se encuentran alrededor de los mares Báltico y Mediterráneo. Pero aquella parte del capital de la Gran Bretaña que trae esas ochenta y dos mil barricas a la Gran Bretaña, que las reexporta desde allí a esos otros países, y que trae de vuelta desde esos otros países a la Gran Bretaña ya sea mercancías o dinero a cambio, se emplea en un comercio exterior de consumo indirecto; y es necesariamente forzada a este empleo con el fin de dar salida a este gran excedente. Si quisiéramos calcular en cuántos años es probable que la totalidad de este capital regrese a la Gran Bretaña, debemos sumar a la distancia de los retornos americanos la de los retornos de esos otros países. Si en el comercio exterior directo de consumo que mantenemos con América, el capital total empleado frecuentemente no regresa en menos de tres o cuatro años, el capital total empleado en este comercio indirecto difícilmente regresará en menos de cuatro o cinco. Si el primero puede mantener en empleo constante tan solo a una tercera o cuarta parte de la industria nacional que podría mantenerse con un capital que retorna una vez al año, el segundo puede mantener en empleo constante tan solo a una cuarta o quinta parte de esa industria. En algunos de los puertos secundarios se suele conceder un crédito a aquellos corresponsales extranjeros a quienes exportan su tabaco. En el puerto de Londres, en verdad, se vende comúnmente al contado. La regla es: Pesar y pagar. En el puerto de Londres, por lo tanto, los retornos finales de todo el comercio indirecto son
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VII. De las Colonias
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