si las ganancias de aquellos que comercian con tales bienes se encuentran por encima de su nivel adecuado, dichos bienes se venderán más caros de lo que debieran, o algo por encima de su precio natural, y todos los dedicados a las ocupaciones cercanas se verán más o menos oprimidos por este alto precio. Su interés, por consiguiente, exige en este caso que se retire parte del capital de esas ocupaciones cercanas y se desvíe hacia la lejana, con el fin de reducir sus ganancias a su nivel adecuado y el precio de los bienes con los que comercia a su precio natural. En este caso extraordinario, el interés público exige que se retire algo de capital de aquellas ocupaciones que en los casos ordinarios son más ventajosas, y se desvíe hacia una que en los casos ordinarios es menos ventajosa para el público; y en este caso extraordinario, los intereses naturales y las inclinaciones de los hombres coinciden tan exactamente con el interés público como en todos los demás casos ordinarios, y los conducen a retirar capital de la ocupación cercana y a desviarlo hacia la lejana.
Es así como los intereses y pasiones privadas de los individuos los disponen naturalmente a volcar su capital hacia aquellas ocupaciones que, en los casos ordinarios, son más ventajosas para la sociedad. Pero si, a causa de esta preferencia natural, desviaran una porción excesiva de él hacia tales ocupaciones, la caída de la ganancia en estas y su aumento en todas las demás los disponen inmediatamente a alterar esta distribución defectuosa. Sin intervención alguna de la ley, por lo tanto, los intereses y pasiones privadas de los hombres los conducen naturalmente a dividir y distribuir el capital de cada sociedad entre todas las diferentes ocupaciones que en ella se desarrollan, lo más exactamente posible en la proporción