otras ramas comerciales una parte del capital que antes se empleaba en ellas, así como sin retenerles mucho más que de otro modo se habría destinado a las mismas. En consecuencia, desde el establecimiento del acta de navegación, el comercio con las colonias no ha dejado de crecer, mientras que muchas otras ramas del comercio exterior, en particular el dirigido a otras partes de Europa, han decaído continuamente. Nuestras manufacturas para la venta en el extranjero, en lugar de adaptarse, como antes del acta de navegación, al mercado vecino de Europa o al más distante de los países que rodean el mar Mediterráneo, se han acomodado en su mayor parte al mercado aún más distante de las colonias, a aquel en el que tienen el monopolio, antes que a aquel en el que se enfrentan a numerosos competidores. Las causas de la decadencia en otras ramas del comercio exterior, que Sir Matthew Decker y otros escritores han buscado en el exceso y en el modo inadecuado de los impuestos, en el alto precio de la mano de obra, en el aumento del lujo, etc., pueden encontrarse todas ellas en el desmedido crecimiento del comercio colonial. El capital mercantil de la Gran Bretaña, aunque muy cuantioso, no es sin embargo infinito; y aunque ha aumentado considerablemente desde el acta de navegación, no ha crecido en la misma proporción que el comercio colonial, por lo que dicho comercio no podía llevarse a cabo de ningún modo sin retirar una parte de ese capital de otras ramas comerciales y, en consecuencia, sin cierta decadencia de esas otras ramas.
Hay que observar que Inglaterra era un gran país comercial, su capital mercantil era muy considerable y propensa a ser aún mayor cada día, no solo antes de que el acta de navegación hubiera establecido el monopolio del comercio colonial,