todas las demás naciones de cualquier comercio directo con ellas. Durante la mayor parte del siglo XVI, los portugueses se esforzaron por administrar el comercio con las Indias Orientales de la misma manera, reclamando el derecho exclusivo a navegar por los mares de la India, debido al mérito de haber descubierto primero la ruta hacia ellos. Los holandeses todavía continúan excluyendo a todas las demás naciones europeas de cualquier comercio directo con sus islas de las especias. Los monopolios de este tipo se establecen evidentemente en contra de todas las demás naciones europeas, las cuales no solo quedan excluidas de un comercio al que les podría convenir destinar una parte de sus capitales, sino que se ven obligadas a comprar las mercancías con las que comercia dicho monopolio algo más caras que si pudieran importarlas ellas mismas directamente desde los países que las producen.
Pero desde la caída del poder de Portugal,