prohibiciones contra los que se reclama. La recuperación de un gran mercado extranjero por lo general compensará con creces el inconveniente transitorio de pagar más caro durante poco tiempo por ciertos tipos de mercancías. Jugar si tales represalias probablemente producirán ese efecto no corresponde tanto, tal vez, a la ciencia de un legislador, cuyas deliberaciones deben regirse por principios generales que son siempre los mismos, como a la habilidad de ese animal insidioso y astuto, vulgarmente llamado estadista o político, cuyos consejos están guiados por las fluctuaciones momentáneas de los asuntos. Cuando no hay probabilidad de que se pueda conseguir dicha abolición, parece un mal método para compensar el daño hecho a ciertas clases de nuestro pueblo causarnos otro daño a nosotros mismos, no solo a esas clases, sino a casi todas las demás. Cuando nuestros vecinos prohíben alguna manufactura nuestra, por lo general prohibimos, no solo la misma, pues eso solo rara vez les afectaría de manera considerable, sino alguna otra manufactura de ellos. Esto puede, sin duda, dar estímulo a alguna clase particular de trabajadores entre nosotros y, al excluir a algunos de sus rivales, puede permitirles subir su precio en el mercado interno. Sin embargo, aquellos trabajadores que sufrieron por la prohibición de nuestros vecinos no se beneficiarán con la nuestra. Por el contrario, ellos y casi todas las demás clases
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II. De las restricciones a la importación de aquellos productos extranjeros que se pueden producir en el país
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