agricultor obtiene su beneficio conservando el ganado de labor y desprendiéndose de su manutención. Tanto el precio como la manutención del ganado que se compra y se ceba, no para el trabajo, sino para la venta, constituyen un capital circulante. El agricultor obtiene su beneficio desprendiéndose de él. Un rebaño de ovejas o una manada de ganado que, en un país de cría, se compra no para el trabajo ni para la venta, sino para obtener un beneficio mediante su lana, su leche y su incremento, es un capital fijo. El beneficio se obtiene conservándolas. Su manutención es un capital circulante. El beneficio se obtiene desprendiéndose de ella, y esta regresa con su propio beneficio y con el del precio total del ganado, en el precio de la lana, de la leche y del incremento. Todo el valor de la semilla es también, propiamente, un capital fijo. Aunque va y viene entre la tierra y el granero, nunca cambia de dueños y, por tanto, no circula propiamente. El agricultor obtiene su beneficio, no por su venta, sino por su incremento.
El capital general de cualquier país o sociedad es el mismo que el de todos sus habitantes o miembros y, por lo tanto, se divide naturalmente en las mismas tres porciones, cada una de las cuales tiene una función u oficio distintos.
La primera es aquella porción que está reservada para el consumo inmediato, y cuya característica es que no proporciona ninguna renta ni beneficio. Consiste en las existencias de alimentos, ropa, muebles de hogar, etc., que han sido compradas por sus consumidores propios, pero que aún no se han consumido por completo. El conjunto de las meras casas de habitación que existen en un momento dado en el país también forma parte de esta primera porción.