los hombres se volverán justos en un solo instante. ¡No se tiene en cuenta la naturaleza humana, se la excluye, se supone que no existe!
No reconocen que la humanidad, desarrollándose mediante un proceso histórico viviente, llegará por fin a ser una sociedad normal, ¡sino que creen que un sistema social salido de algún cerebro matemático va a organizar a toda la humanidad de golpe y hacerla justa y sin pecado en un instante, más rápido que cualquier proceso viviente!
¡Por eso les disgusta instintivamente la historia, «no hay más que fealdad y estupidez en ella», y lo explican todo achacándolo a la estupidez! ¡Por eso les disgusta tanto el proceso viviente de la vida; no quieren un alma viviente!
El alma viviente exige vida, el alma no obedecerá las reglas de la mecánica, ¡el alma es objeto de sospecha, el alma es retrógrada! ¡Pero lo que ellos quieren, aunque huele a muerte y pueda hacerse de cauce, al menos no está vivo, no tiene voluntad, es servil y no se rebela!
¡Y al fin resulta que lo reducen todo a la construcción de muros, a la distribución de habitaciones y pasillos en un falansterio! El falansterio está listo, en verdad, pero vuestra naturaleza humana no está lista para el falansterio; ¡quiere vida, no ha completado su proceso vital, es demasiado pronto para el cementerio! No se puede saltar por encima de la naturaleza mediante la lógica. ¡La lógica presupone tres posibilidades, pero hay millones! ¡Cortar un millón y reducirlo todo a la cuestión del bienestar! ¡Esa es