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VIII. Un rostro entre la multitud

los vestidos negros; ¡pero esas banderas con su terciopelo, y su satén, y su armiño, y su brocado, y su juego sin fin de sutil luz y sombra!⁠— ¡Va! Vuestras conversaciones y acciones humanas son una broma sosa; la única vida apasionada está en la forma y el color”.

—Ay, Piero, si el Satanasso supiera pintar, le venderías tu alma para aprender sus secretos —dijo Nello—. Pero hay pocas probabilidades de ello, visto que los propios santos ángeles son tan torpes en el claroscuro, a juzgar por su capo d'opera, la Madonna Nunziata.

—Ahí van las banderas de Pisa y Arezzo —dijo Cennini—. Vamos, Messer Pisano, de nada sirve que pongas cara de malhumor; más te vale llevar tu bandera a nuestro San Giovanni de buen grado. «Pisanos falsos, florentinos ciegos»: la segunda parte de ese refrán ya no se mantendrá en pie. Ahí vienen los estandartes de nuestras ciudades y señorías vasallas, Melema; todos quedarán colgados en San Giovanni hasta el año que viene por estas fechas, en que darán paso a los nuevos.

—Es un hermoso espectáculo —dijo Tito—; y San Giovanni ciertamente estará tan satisfecho con el producto de los telares italianos como Minerva con su peplo, especialmente porque él se conforma con tan poca ropa. Pero mis ojos se deleitan menos con esas torres giratorias, que pronto harían que me cayera de la ventana con un vértigo simpático.

Las «torres» de las que hablaba Tito formaban parte de la procesión considerada muy gloriosa por el pueblo florentino; y siendo tal vez sobre todo una especie de hipérbole del cirio de eficacia omnímoda, también se llamaban ceri. Pero dado que la hipérbole es impracticable de un modo real y literal, estos gigantescos ceri, algunos de ellos tan grandes que necesariamente debían ser transportados sobre ruedas, no eran macizos sino huecos, y su superficie no estaba hecha únicamente de cera, sino de madera y cartón piedra, dorados, tallados y pintados, como suelen estarlo los auténticos cirios sagrados, con círculos sucesivos de figuras: guerreros a caballo,

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