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XXI. Florencia espera una visita

Tras aquello, se produjo cierto saqueo de casas, según el viejo precedente; las ignominiosas imágenes, pintadas en los edificios públicos, de los hombres que habían conspirado contra los Médici en tiempos pasados, fueron borradas; los enemigos exiliados de los Médici fueron invitados a regresar a casa. Los tiranos medio crecidos habían salido por fin de su espléndido nido de la Via Larga, y la República había recuperado el uso de su voluntad.

Pero ahora, una semana después, el gran palacio de la Via Larga se había preparado para recibir a otro inquilino; y si los cortinajes que techaban las calles con un color insólito, si los estandartes y reposteros que desbordaban por las ventanas, si las alfombras y tapices extendidos sobre todos los escalones y pavimentos que pies excepcionales pudieran pisar, eran una prueba indiscutible de alegría, Florencia estaba muy alegre ante la llegada de su nuevo huésped.

El arroyo de color fluyó desde el palacio de la Via Larga rodeando la catedral, luego por la gran Piazza della Signoria, y a través del Ponte Vecchio hasta la Porta San Frediano⁠—la puerta que mira hacia Pisa.

Allí, cerca de la puerta, se había levantado una tribuna y un dosel para la Señoría; y Messer Luca Corsini, doctor en leyes, sentía que el corazón le palpitaba un poco con la conciencia de tener que leer una oración en latín; y cada magistrado principal de Florencia tenía que prepararse, con la barbilla bien afeitada y el lucco de seda forrado, para marchar en procesión; y los jóvenes de buena cuna se miraban sus ricas túnicas nuevas a la usanza francesa, destinadas a impresionar al extranjero por su gracia peculiar al ser vestidas por florentinos; y un gran cuerpo del clero, desde el arzobispo en su fulgor hasta el séquito de frailes, negros, blancos y grises, consultaba a primera hora de la mañana cómo ordenarse, con su carga de reliquias, estandartes sagrados y joyas consagradas, para que sus movimientos se ajustaran a la esperada llegada del ilustre visitante a las tres de la tarde.

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