Tito se volvió con una sensación de alivio.
«Es poco probable que este fraile viva —se dijo para sus adentros—. Vi que estaba consumido hasta los huesos. Y en Fiesole no habrá nada que me traiga su recuerdo. Además, si volviera a aparecer, mi explicación servirá tanto entonces como ahora. Pero ojalá supiera qué es lo que su rostro me ha recordado».