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El secreto del Vengador

“Yo fui un tonto afectuoso; adoré a una mujer una vez y creí que podía importarle; y luego tomé a un niño indefenso y lo crié; y lo observé mientras crecía, para ver si le importaba yo aunque fuera un poco, si le importaba por encima del bien que obtenía de mí. Me habría abierto el pecho para calentarlo con la sangre de mi vida si tan solo hubiera podido ver que le importaba un poco el dolor de mi herida. He trabajado, me he esforzado por exprimir de esta dura vida una sola gota de amor desinteresado. ¡Tonto! Los hombres aman sus propios deleites; no hay ningún deleite que hallar en mí. Y, sin embargo, vigilé hasta que creí ver aquello que vigilaba. Cuando era un niño, alzaba hacia mí sus ojos tiernos y me tomaba de la mano de buen grado: pensé: este muchacho sin duda me amará un poco; porque le entrego mi vida y me esfuerzo para que no conozca la pena, se preocupará un poco cuando tenga sed; la gota que ponga en mis labios resecos será una gozada para él… ¡Maldito sea! Ojalá lo vea yacer con esos labios rojos blancos y resecos como la ceniza, y cuando busque compasión ojalá vea mi rostro regodeándose en su dolor. Todo es una mentira; este mundo es una mentira; no hay más bondad que en el odio. ¡Tonto! Ni una sola gota de amor vino con todos tus esfuerzos; la vida no te ha dado ni una sola gota. Pero en este mundo hay tragos profundos para el odio y la venganza. Me queda memoria para eso, y hay fuerza en mi brazo, hay fuerza en mi voluntad, y si no puedo hacer otra cosa que matarlo…”

Pero la mente de Baldassarre rechazó la idea de aquel castigo breve. Todo su alma se había estremecido en una creencia inmediata e irracional en esa eternidad de venganza en la que él, un odio imperecedero, pudiera aferrarse para siempre a un traidor imperecedero, y oír a esa hermosa y sonriente dureza gritar y gemir de angustia. Pero la necesidad y la esperanza primordiales eran ver una venganza lenta bajo el mismo cielo y sobre la misma tierra donde él mismo había sido abandonado y se había desmayado de desesperación. Y tan pronto como

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