cabalgadura mucho mejor y de más cortas mañas que las de postas; porque había de ser aquel mesmo caballo de madera en quien el valiente Pierres llevó a la linda Magalona, el cual caballo se rige por una clavija que tiene en la frente, que le sirve de freno, y vuela por el aire con tanta ligereza que parece que los mesmos diablos le llevan. Este caballo, según antigua tradición, le hizo Merlín. Prestósele a Pierres, que era su amigo, con el cual hizo grandes viajes y, como se ha dicho, robó a la linda Magalona, llevándola en las ancas por los aires y dejando atónitos a todos los que desde la tierra los miraban; y no le prestaba sino a aquellos que él quería o que bien le pagaban; y desde el gran Pierres hasta agora no le ha subido nadie. Dél le hurtó Malambruno por sus artes de encantamiento, y le tiene en su poder, y se sirve déle en los viajes que continuamente hace por diversas partes del mundo; hoy está aquí, mañana en Francia y al otro en Potosí; y lo bueno es que el tal caballo ni come, ni duerme, ni gasta herraduras, y lleva un tranco volador por el aire, sin alas, que el que va caballero en él puede llevar un vaso lleno de agua en la mano sin derramar una gota, según camina llano y suavecito, por lo cual la hermosa Magalona holgaba muchísimo de llevarle.
—Para ir llana y fácilmente —dijo a esto Sancho—, denme a mi Rucio, aunque no puede ir por los aires; pero en la tierra le arrostraré contra cuantos amblandadores hay en el mundo.
Se echaron todos a reír, y la Dolorida prosiguió: «Y este mesmo caballo, si así fuere que Malambruno tiene dispuesto dar fin a nuestras cuitas, antes que la noche llegue a la mitad de su término estará aquí delante de nosotros; porque él me dio a entender que la señal por donde yo vendría a conocer que había hallado al caballero que andaba buscando había de ser enviarme el caballo doquiera que estuviese, con toda presteza y ligereza».
—¿Y para cuántos hay sitio en este caballo? —preguntó Sancho.