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nydus/Don QuixotePublic
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XVIII

desta manera, será el tercero, a imitación de los grados que se dan en las universidades; pero, con todo eso, el nombre de primero es de grande autoridad.

—Hasta ahora —se dijo don Lorenzo para sus adentros—, no os tendría por loco; pero pasemos adelante. Así que le dijo: —Vuestra merced, al parecer, ha andado en escuelas; ¿qué ciencias ha estudiado?

—La de la andante caballería —dijo don Quijote—, que es tan buena como la de la poesía, y aun dos dedos más sobre ella.

—No sé qué ciencia sea esa —dijo don Lorenzo—, y hasta ahora nunca he oído hablar de ella.

—Es una ciencia —dijo don Quijote— que encierra en sí todas o las más ciencias del mundo, porque el que la profesa ha de ser jurisperito, y saber las leyes de la justicia distributiva y conmutativa, para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le conviene. Ha de ser teólogo, para saber dar razón con claridad y distinción de la fe cristiana que profesa, a dondequiera que le sea pedida. Ha de ser médico, y principalmente herbario, para conocer en los desiertos y despoblados las yerbas que tienen virtud de sanar las heridas, que no ha de andar un caballero andante a cada paso buscando quien le cure. Ha de ser astrónomo, para conocer por las estrellas cuántas horas son pasadas de la noche, y en qué parte y en qué clima del mundo se halla. Ha de saber las matemáticas, porque a cada paso se le ofrecerán tener necesidad dellas; y, dejando a un lado que ha de estar adornado de todas las virtudes, ansí teologales como cardinales, por venir a lo menudo, digo que ha de saber nadar como dicen que nadaba el Pece Nicolás; ha de saber herrar un caballo, y aderezar la silla y el freno; y, volviendo a los

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